Por Ciarán Forde, vicepresidente de ventas de segmento, división eléctrica EMEA, en Eaton
Los centros de datos son la columna vertebral de la digitalización global y alimentan las tecnologías que conectan y transforman nuestro mundo. Nuestra creciente dependencia de capacidades avanzadas, como la inteligencia artificial (IA) y la computación de alto rendimiento (HPC), está ejerciendo una enorme presión sobre los centros de datos para satisfacer sus crecientes demandas energéticas.
La Agencia Internacional de Energía predice que el consumo global de electricidad de los centros de datos se duplicará con creces para 2026, pasando de 460 teravatios-hora (TWh) a hasta 1000 TWh. Este marcado aumento se debe en gran medida a los sistemas de inteligencia artificial avanzados, que requieren mucha más energía que las tareas tradicionales de procesamiento de datos. Por ejemplo, una sola consulta de inteligencia artificial consume alrededor de 2,9 vatios-hora (Wh), diez veces más energía que una búsqueda estándar en Google.
Sin embargo, los operadores de centros de datos se enfrentan a algo más que el desafío de satisfacer las crecientes demandas energéticas. La sostenibilidad también es una preocupación crítica, como lo demuestran los nuevos mandatos de presentación de informes ambientales. La Comisión Europea, por ejemplo, tiene previsto implementar un plan que exija a los centros de datos publicar información sobre su desempeño energético y sostenibilidad, incluidas métricas sobre el consumo total de energía y la reutilización del calor residual.
Estas prioridades duales presentan un dilema para los operadores de centros de datos: en un mundo donde predomina la energía basada en combustibles fósiles, ¿cómo pueden los centros de datos satisfacer las crecientes demandas digitales sin comprometer la sostenibilidad?
Integración de energías renovables
Los centros de datos no son la causa principal de la escasez de suministro energético, sino un reflejo de la necesidad más amplia de aumentar la inversión en el sistema energético y el desarrollo de fuentes de energía renovables.
Si bien algunas regiones han logrado avances impresionantes en la adopción de energías limpias, todas se ven obstaculizadas por demoras en la aprobación y congestión de la red generada por el rápido crecimiento de las energías renovables. Incluso el nuevo objetivo vinculante establecido por la Directiva de Energía revisada de la Unión Europea de garantizar que al menos el 42,5 por ciento de la energía provenga de fuentes renovables no logra abordar las crecientes demandas energéticas de la era digital.
Reconociendo el desafío
La industria de los centros de datos ha estado a la vanguardia de la necesidad de impulsar la energía renovable y ha sido durante mucho tiempo el mayor inversor corporativo en energía verde a través de acuerdos de compra de energía (PPA) para energía renovable. Estos acuerdos no solo garantizan un suministro constante de energía limpia para los centros de datos, sino que también brindan la financiación necesaria para que los proyectos renovables a gran escala, como los parques eólicos o solares, sean financieramente viables. Sin este apoyo, muchos de estos proyectos no podrían despegar.
A pesar de que el sector sigue centrándose en mejorar la eficiencia y en invertir en contratos de compra de energía, persisten algunos problemas. En primer lugar, sigue habiendo un rápido crecimiento de la demanda de nuevas tecnologías. En segundo lugar, existe un desajuste entre la generación y el consumo de energía limpia, lo que pone de relieve la necesidad de llevar la energía renovable allí donde realmente se necesita.
Los centros de datos como socios de la red
Debido a este desajuste, un aumento de la demanda de los centros de datos puede hacer que su consumo de energía supere la capacidad de la red para suministrar suficiente energía sostenible. Pero, si bien son la fuente del problema, también pueden desempeñar un papel central en el impulso de esa estabilidad. Para ello es necesario cambiar la percepción de los centros de datos como los únicos grandes consumidores de energía y verlos, en cambio, como "prosumidores". Esto significa exigirles que también almacenen, gestionen y suministren energía a la red.
Gracias a enfoques y tecnologías innovadores, lograr este título es cada vez más sencillo para quienes trabajan en el sector. Por ejemplo, ahora los operadores pueden aprovechar la tecnología de respuesta a la demanda, como EnergyAware de Eaton. Esta capacidad se basa en los sistemas de suministro de energía ininterrumpida (UPS) existentes, para permitir que los centros de datos actúen como un recurso energético.
En otras palabras, los centros de datos con tecnología UPS interactiva con la red podrán actuar como reservas de energía durante los picos de demanda, respaldando la red en momentos críticos e integrando recursos renovables, alineando las demandas operativas con los objetivos de sostenibilidad. Al mismo tiempo, el UPS conserva su función principal como fuente de energía de respaldo para el centro de datos, priorizando la continuidad del sistema.
Abordar el dilema de la potencia
Hay mucho en juego. No abordar de manera eficaz el dilema de la energía de los centros de datos podría tener consecuencias de gran alcance, no solo para la industria de los centros de datos, sino también para la economía europea, que depende en gran medida de la digitalización.
Las soluciones energéticas dinámicas, como las tecnologías SAI interactivas con la red, representan un claro paso hacia la solución del dilema energético. Al permitir que los centros de datos sean a la vez consumidores activos y productores de energía renovable, la industria puede reducir la presión sobre la red y avanzar hacia los objetivos de sostenibilidad de Europa.
En última instancia, la industria de los centros de datos se ha comprometido repetidamente con un futuro sin emisiones de carbono y está lista para cooperar con reguladores, operadores de redes, proveedores de tecnología energética, nuevos inversores en energía y autoridades locales para apoyar un futuro sostenible y digital.